Profesionales de la Salud
Títeres de los intermediarios
El conciliar la ética con la adquisición de dinero es un
desafío permanente. Pero ahora también debe conciliarse la
ética con la supervivencia, debido a los intermediarios en
la Medicina, cuyos efectos son altamente nocivos y evidentes
ante la falta de respeto hacia el profesional Médico. Los
intermediarios de la salud y la guerra del centavo en
Medicina han logrado acabar con la credibilidad, confianza y
respeto al Médico.
Efecto de la Medicina Prepagada y de la
Ley 100
La Medicina Prepagada y las EPS reconocen tarifas
irrisorias por la prestación de servicios de salud. El
mercado a gran escala de un producto reduce sus costos sin
afectar la calidad. Pero los servicios médicos son
diferentes, pues el tiempo dedicado a prestarlos es
proporcional al número de veces que se presten. Así, el
atender numerosos pacientes por unidad de tiempo generan
mala calidad y pérdida de credibilidad y respeto a nuestra
profesión.
Casi todos los intermediarios acostumbran demorar durante
meses el pago de honorarios, aumentando sus ganancias a
costa de los profesionales de la salud y generando
animadversión y rechazo inconscientes hacia sus pacientes
afiliados, los pacientes. Y estos últimos ven al médico,
odontólogo o bacteriólogo como una forma de recuperar lo que
han pagado, y exigen incapacidades injustificadas, exámenes
y consultas innecesarios, droga no requerida, que
generalmente venden o simplemente desperdician en el cesto
de basuras, animados por el hecho aparente de que casi nada,
o nada les cuesta.
Este tipo de medicina inconscientemente obliga al médico a
practicar el mayor número de intervenciones para poder
subsistir. A ello ayuda el paciente con su deseo de "sacarle
el jugo al seguro".
Pérdida de confiabilidad en las ayudas
diagnósticas
Los intermediarios de la salud (EPS y Prepagadas) contratan
los servicios de ayuda diagnóstica (laboratorio, Rx,
ecografía, etc, con tarifas muy bajas con un doble
propósito:
- Ganar más dinero al reducir costos de servicio
- Obviamente al pagar tarifas más bajas, aumenta su
margen de rentabilidad.
- Detectar menos patología pues no tienen que pagar
por lo que no detectan. Ahorran honorarios de
cirugía, hospitalización, tratamientos, etc.
- Al pagar tarifas bajas obligan a los profesionales
a limitar sus recursos y el tiempo dedicado a cada
examen. Por ejemplo: Si el examinar un coprológico
toma normalmente 5 minutos, se reduce el tiempo a 30
segundos o menos, para poder hacer más exámenes. Al
hacerlo detecta menos cosas. Aquí el daño no es
mayor, pero en una ecografía la diferencia puede ser
mortal. p. Ej. el pasar por alto un cáncer
incipiente reduce significativamente su posibilidad
de curación.
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Efecto de los exámenes baratos y pago de
comisiones
La tarifa de cada servicio es proporcional al valor de los
recursos utilizados, más una remuneración para el
trabajador. Por eso, las tarifas baratas deben compensarse
para que exista rentabilidad. Ello se logra: aumentando el
volumen y rebajando la calidad. Un laboratorio barato debe
usar los reactivos más baratos (vencidos o de mala calidad),
o simplemente no usarlos. Eso se torna hábito, por lo cual
los pacientes particulares que emplean esos servicios
recibirán igual atención.
Así vemos el empleo de equipos inadecuados, de reactivos
inútiles, la reutilización de material desechable, el cobrar
y reportar exámenes sin practicarlos, etc. Además, los
laboratorios que ofrecen porcentajes por remisiones, suelen
alentar a los pacientes a cambiar de médico, pues a su vez
reciben comisiones por hacerlo.
Los siguientes casos, absolutamente verídicos, los hemos
encontrado en lugares que tienen el común denominador de
servir a Intermediarios de la Salud, o de pagar comisiones,
o de ofrecer tarifas baratas, o todos a la vez:
Exámenes negativos con patología evidente. Ej. una
radiografía normal con ureterolitiasis previamente
comprobada por urografía y confirmada quirúrgicamente media
hora después de tomada la radiografía "normal". Otro:
Electroencefalograma normal practicado por un neurólogo de
una reconocida clínica (coincidencialmente defensor de la
Ley 100), a una paciente con tumor cerebral de 7 cm de
diámetro, con síntomas severos. Ecografías negativas con
patología evidente. Hemos comprobado que de cada 100
ecografías reportadas normales, al menos 97 demuestran
patología relacionada con la sintomatología, al repetir el
examen adecuadamente).
Muchos laboratorios que pagan comisiones a los médicos u
ofrecen tarifas baratas, no efectúan los exámenes, pero sí
los reportan y cobran. Otros dejan firmados los informes en
blanco para ser mecanografiados por las ayudantes y algunos
de éstos formatos vacíos y firmados terminan en manos de los
pacientes.
Otros confunden las muestras y reportan informes errados,
como sucede en un reconocido y elegante laboratorio con gran
volumen de pacientes prepagados y del POS: Una paciente
observó como la encargada de recibir las muestras confundía
los frascos, asignándoles nombres erróneos, y continuaba
haciéndolo después de advertida.
Un laboratorio barato reportó espermatozoides en una
muestra de orina de una paciente de sexo femenino. Solo hay
dos posibilidades: o confundieron las muestras y firmaron
sin leer, o desconocen su trabajo, pues no pueden distinguir
cuando una muestra está contaminada y debe repetirse.
Frecuentemente se transmiten infecciones. Cuanto más
volumen de pacientes tiene un laboratorio y más barata su
tarifa, es más fácil cometer un error: atención apresurada,
mala esterilización, reutilizar material desechable,
contaminación, etc. Quién calcula la posibilidad de
transmitir SIDA en un laboratorio barato donde se
"despachan" entre 15 y 20 pacientes por hora, y a veces más.
Una paciente gestante del POS tratada durante 1 año con
insulina para una "diabetes severa". Nos consulta por
amenaza de aborto, no encontramos signos de diabetes y sí de
hipoglicemia, que confirmamos por laboratorio: 34 Mg. %.
Recomendamos suspender la insulina y controles diarios de
glicemia en diferentes laboratorios. Ninguno demostró
diabetes. La paciente y su gestación mejoraron al suspender
la insulina.
A una paciente de 65 años que solicitó atención médica en
el ISS para sus cataratas le contestaron "Usted no tiene
composición. Para lo que le queda, mejor quédese como está y
no moleste aquí !". La paciente acudió a un médico
particular, fue operada y actualmente sólo requiere gafas
para llevar su vida normal.
Un conocido ginecólogo habituado a atender Intermediarios
de la Salud, ante una paciente con toxemia gravídica que
insistía en que se le formulara medicamentos, recomendó a
ésta escuchar música clásica y no formuló medicamento alguno
pese a la insistencia de aquella. Murió el bebé.
Una paciente del POS con "37 semanas de embarazo
confirmado" por 4 pruebas de gravindex positivas efectuadas
en laboratorios baratos y algunas ecografías dudosas. Una
ecografía bien practicada nos demostró que no existía tal
embarazo. Era un caso de pseudociesis.
Pero afortunadamente existe un grupo muy selecto de
profesionales, a quienes dedicamos éstas publicaciones, que
suministran honestamente su mejor trabajo y mantienen un
extraordinario nivel científico y ético, con el cual sirven
a sus pacientes a cambio sólo de una justa remuneración.
Las mejores compañías aseguradoras ofrecen seguros donde el
paciente escoge médico, clínica, laboratorio, etc, y se le
responde económicamente hasta donde el valor de su póliza
autorice. Estas compañías pagan tarifas reales, no exigen
descuentos ni comisiones, no demoran los pagos y no reparten
listados de profesionales económicamente obligados a aceptar
sus tarifas. La ventaja para todos es evidente.
Pero no todo acaba ahí. En la guerra del centavo en
Medicina no ha sido suficiente el ofrecer cada vez tarifas
más baratas, sin importar las muertes y lesiones que ello
ocasione.
Algunos médicos usurpan el trabajo honesto de sus colegas
ofreciendo tarifas más baratas, o comisiones para que les
remitan pacientes. Más aún, han llegado a convencer a una
asociación científica (?) para que avalara una Ley que les
permitiese eliminar a la competencia:
La ley 657 de Junio del 2001.
Esta guerra del centavo en la Salud beneficia solo a los
intermediarios. Es evidente que las tarifas irrisorias, las
comisiones y el eliminar a la competencia, a largo plazo
generan más ganancias a los intermediarios pues los
diagnósticos cada vez serán "negativos", es decir: Todo está
normal, así el paciente esté muriendo. Además la Medicina
Colombiana continuará perdiendo credibilidad y
respetabilidad, cuando los mismos médicos promueven Leyes
como la Ley 100 (Todavía, quienes se lucran de ella la
defienden) y La Ley 657, cuyos desastres comenzarán a
hacerse patentes en unos pocos años, al igual que sucedió
con la Ley 100.
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