Ley 100
La muerte de la Medicina Colombiana
Este artículo, aunque se dirige a analizar la Ley 100 de
1993 en Colombia, es aplicable a todas las políticas
Neoliberales que pretenden explotar a los enfermos y a los
trabajadores de la salud en todo el mundo. Si se compara
dicha Ley con las políticas de Salud en otros países, se
encuentra que son lo mismo.

ISS = Instituto de Seguros Sociales. EPS = Entidad
Promotora de Salud. IPS = Institución Prestadora de Salud.
POS = Plan Obligatorio de Salud
LEY 100: La Muerte de la Medicina
Colombiana
"La medicina con intermediarios desmotiva al
médico, despersonaliza al paciente y deshumaniza el
ejercicio profesional."
La Ley 100 sólo comprende dos clases de ejercicio médico:
el asalariado y el adscrito a EPS e IPS. En ambos casos el
médico pierde su autonomía pues debe aceptar las condiciones
que le son impuestas.
Cuando existe contrato laboral éste garantiza salario y
horario fijos, prestaciones, vacaciones, tiempo para
estudio, lugar de trabajo, implementos y asistentes, pero
con pérdida de autonomía y salario insuficiente.
De otro lado, el médico que se adscribe a medicina
prepagada, cuyo modelo será la norma, tiene las siguientes
desventajas:
- pierde su autonomía
- está mal remunerado
- debe pagar todos los gastos de su trabajo: arriendos,
cuotas, administración, empleados, insumos, etc,
- no se le reconocen vacaciones ni prestaciones
- no tiene horario fijo, ni tiempo para actualizarse y
menos aún oportunidades de investigación científica.
Excluimos aquí las adscripciones a empresas ejemplares que
reconocen tarifas justas, pues son minoría, ninguna es
prepagada, y no están comprendidas en la Ley 100
A continuación analizamos los siguientes artículos de la
mencionada ley, aclarando que los enfatizados son nuestros:
ART 153 -1. "EQUIDAD. El Sistema General de Seguridad
Social en Salud proveerá gradualmente servicios de salud de
igual calidad a todos los habitantes de Colombia
independientemente de su capacidad de pago o riesgo ...."
Sería excelente si la nivelación de la calidad estuviese
por lo alto y no por lo bajo, como será en realidad. El
numeral 2 del mismo artículo, que establece su
obligatoriedad, el numeral 4 del mismo que impide la libre
escogencia del médico, el numeral G del artículo 156 que
hace obligatoria la intermediación de terceros, el artículo
156-b que establece el pago forzoso por parte del usuario, y
el manejo de recursos insuficientes por parte del Estado,
EPS e IPS, garantizan que la nivelación de la calidad será
por lo bajo.
ART 153 -2. "OBLIGATORIEDAD. La afiliación al Sistema
General de Seguridad Social en Salud es obligatoria para
todos los habitantes de Colombia..."
Somos testigos y víctimas de los "servicios" obligatorios.
Son ejemplos el ISS y su nivel de ineficiencia, reflejado
ahora en la autoliquidación; los exámenes médicos para
tramitar el pase, el cual es otorgado a un ciego con el
visto bueno de un colega mal remunerado; el seguro
obligatorio para automóviles y su inoperancia; la revisión
obligatoria de automóviles, cuya utilidad la demuestran los
incontables vehículos en pésimo estado que transitan por la
capital contaminando el aire, obstaculizando el tráfico y
arriesgando las vidas de pasajeros y peatones, etc. Con
éstas experiencias es fácil prever la inutilidad y
corrupción que generará la afiliación obligatoria a un
sistema de salud planeado y controlado por el Estado.
ART 153 -4. "LIBRE ESCOGENCIA. ... y asegurará a los
usuarios libertad en la escogencia entre las Entidades
promotoras de Salud y las Instituciones Prestadoras de
Servicios de Salud, cuando ello sea posible....".
Resulta que para poder escoger un médico se requiere que
éste trabaje para alguna EPS o IPS y por tanto haya aceptado
las tarifas y sueldos que aquellas deseen pagar, según el
artículo 156-g, que afirma que los profesionales deben tener
vinculación laboral o estar adscritos a la EPS. El artículo
156-K reafirma lo mismo. Por lo anterior: no habrá libre
escogencia.
ART 156 -b. "Todos los habitantes de Colombia deberán estar
afiliados al Sistema General de Seguridad Social en Salud,
previo el pago de la cotización reglamentaria...."
Dicho de otra forma: se hace obligatorio pagar por un
servicio no deseado, porque si se deseara no sería
obligatorio. Y el dinero obtenido contra la voluntad de las
personas genera corrupción, pues el pago debe ser efectuado
independientemente de la calidad y utilidad del servicio.
ART 156 -g. "Los afiliados al sistema elegirán libremente
la Entidad Promotora de Salud, dentro de las condiciones de
la presente ley. Así mismo escogerán las Instituciones
prestadoras de servicios y/o los profesionales adscritos o
con vinculación laboral a la Entidad promotora de Salud,
dentro de las opciones por ella ofrecidas."
Si todos tenemos que afiliarnos al Sistema General de
Seguridad Social, todos estaremos limitados a obtener
atención únicamente de los médicos empleados o adscritos a
las EPS, y que por ende se hayan visto obligados a aceptar
sus condiciones. Digo obligados porque dudo que algún colega
con años de experiencia se sienta a gusto en su propio
consultorio, p. ej. en el estrato 6 donde los costos son más
elevados, atendiendo ejecutivos bien remunerados, a razón de
US $6.55, o menos, cada uno. Escogimos US $6.55 como ejemplo
pues es el valor que reconoce una de las compañías de
medicina prepagada con más afiliados. El médico, como
cualquier persona, debe mantenerse y generalmente no tiene
otra opción. Esto lo obliga a reducir el tiempo por consulta
para poder atender más pacientes y obtener rentabilidad.
La mayoría de pacientes de medicina prepagada, ISS y
similares deben esperar 20 o mas días para obtener consultas
especializadas, ecografías, exámenes, etc, pudiéndolos
conseguir de inmediato y con excelente calidad con
profesionales independientes. Esta sobresaturación no sucede
por escasez de médicos pues muchos están desempleados o
subempleados. Sucede porque la medicina prepagada forma
grupos que acaparan la remisión de enfermos contra su
voluntad elevando así el volumen de pacientes por médico.
Digo contra su voluntad, pues sabemos que si el paciente
tuviese libertad de escoger a su médico, con seguridad
consultaría al profesional independiente. Y el ISS y las
Cajas de Previsión no contratan suficiente personal. Esto
incrementa el desempleo médico y rebaja considerablemente la
calidad de la atención, que se pretende obligatoria.
ART 156 -k. "Las Entidades Promotoras de Salud podrán
prestar servicios directos a sus afiliados por medio de sus
propias Instituciones Prestadoras de Salud o contratar con
Instituciones Prestadoras y profesionales independientes o
con grupos de práctica profesional, debidamente
constituidos".
Este numeral reafirma lo estipulado en el 153-4 y no
requiere comentarios adicionales.
Los medios informativos han resaltado inconveniencias de
esta ley. A continuación algunos ejemplos, aclarando que los
enfatizados son nuestros:
"....6. Qué va a pasar con los profesionales de la salud
que tenemos consultorios independientes?
Los consultorios independientes en cuanto cuenten con los
requisitos legales para prestar servicios de salud, pueden
contratar con las EPS y con las prepagadas que presten
planes complementarios.
La atención de pacientes particulares estará sujeta a que
se encuentren afiliados a la EPS a la cual está inscrito o a
la voluntad del usuario de pagar doblemente la cotización al
sistema y la consulta particular. ...."
EL TIEMPO, enero 22 de 1995, Pág. 2C
No solamente se obliga a los colombianos a afiliarse a un
sistema de calidad cuestionable, sino que cuando requiere
servicios médicos eficaces, se le castiga cobrándole
doblemente. Es decir se condena el ejercicio independiente
de la profesión médica.
"La ley 100 implícitamente exige al cuerpo médico
replantear su forma de ejercer la profesión. Le brinda la
oportunidad de independizarse del sistema salarial para
trabajar en grupos privados o como grupos de especialistas
contratar sus servicios con las IPS que surjan a partir de
enero de 1995. La oportunidad para todo profesional es la de
adquirir autonomía (sic) a través de la "empresalización" de
la "prestación de servicios de salud"....."
EL TIEMPO, diciembre 21 de 1994, Pág. 5A.
Lo expresado en la frase "adquirir autonomía" como
consecuencia de la primera parte del párrafo, es un
contrasentido ya que al trabajar en grupos se pierde
precisamente autonomía. Por ello anexamos la nota "(sic)"
para recalcar que así está escrito en el original. De
cualquier forma es cierto que la ley 100 exige al médico
replantear su forma de ejercer la profesión. Ya no tendrá
las ventajas del salario con sus prestaciones y vacaciones,
y tampoco tendrá las ventajas del ejercicio independiente
con su autonomía.
Personalmente no me gusta el término "empresalización" de
servicios médicos. Ello significa la adhesión de
intermediarios que de una u otra forma encarecen y obstruyen
las conductas médicas éticas y científicas en pro de
intereses económicos. Estoy seguro que los familiares de los
enfermos graves desean tener influencia en las decisiones
que se tomen. Y ésta influencia se da solamente a través de
la ingerencia directa en la asignación de los recursos.
Cuando existe un intermediario entre los recursos, el
médico, el paciente y sus familiares, los intereses del
intermediario predominan sobre los deseos de los demás
involucrados. Además el ente fiscalizador máximo del sistema
propuesto es el Estado, a cuyo cargo ha tenido una porción
muy pequeña de la Salud y que ha sido incapaz de fiscalizar
y manejar satisfactoriamente. ¿Qué podemos esperar de ese
mismo Estado con la responsabilidad de la Salud obligatoria
de todos los colombianos?
Presumo que los legisladores aún no prevén las
consecuencias de esta ley. Consideremos el factor económico:
Un anciano requiere más cuidados que un joven. Ambos cotizan
al servicio de salud, usualmente el anciano cotiza parte de
su pensión y el joven parte de su producto. Los
intermediarios tienen varias opciones: No aceptan
afiliaciones de ancianos, excluyen preexistencias, o les
asignan tarifas más altas. Se espera que el Estado cumpla su
función y se haga cargo de los desvalidos económicamente.
¿Si la afiliación al sistema de Salud se torna obligatoria
para todos, que pasará? En primer lugar las restricciones
tarifarias impuestas por el Estado obligarán a los
intermediarios a limitar sus recursos. Ello originará
reducción generalizada de la calidad de atención y en
consecuencia acortamiento del tiempo de vida de los más
débiles —ancianos, nonatos, neonatos, enfermos graves y
crónicos—, cuyos decesos a su vez reducirán gastos en
atención, incapacidades y pensiones. Un bebé con graves
alteraciones también requiere atención costosa. La
limitación de recursos que mencionábamos arriba también
acelerará su deceso, con el consiguiente ahorro de costos de
atención. ¿No podrían estos hechos propiciar una especie de
eutanasia por la reducción forzada de los recursos?
De otra parte, conductas en apariencia esmeradas podrían
también conducir a algo infortunadamente similar, por
ejemplo: La amniocentesis temprana y la biopsia de
vellosidades coriónicas permiten el diagnóstico precoz de
malformaciones y alteraciones fetales, pero con riesgo alto
de producir aborto. Si éstas intervenciones se practicasen
frecuentemente, aumentarían los abortos como complicación en
las mujeres intervenidas. El costo de atención del aborto es
menor que el del parto, sobre todo en gestantes añosas, y
requiere además menos incapacidad. Tampoco habría gastos
para el bebé y sus posibles preexistencias. Además estos
procedimientos permitirían descubrir alteraciones que
pudieran constituirse en futuras preexistencias, cuya
atención según la ley 100, es responsabilidad obligatoria de
un sistema de salud que sabemos con recursos limitados. ¿No
podría dar esto pie a incentivar la reducción de la atención
cuando se encontrasen diagnósticos prenatales graves? ¿No
sería factible que se estimulara la practica de
amniocentesis temprana y de biopsias coriónicas a las
gestantes añosas pues se limitaría el número de nacimientos
con preexistencias? Ya, a finales de los 70s se estimuló
económicamente al médico para practicar esterilización
quirúrgica. Quizás un legislador sin conocimientos médicos
afirme que esto es exageración. Pero los colegas que conocen
el riesgo y resultados del empleo de éstas conductas, saben
que esto es perfectamente factible. Es más, el objeto de
éstos exámenes en los países que permiten el aborto es
establecer diagnósticos prenatales que lo pudiesen
justificar.
Recordemos que en Colombia se trafica con órganos, con
sangre, con cuerpos, con seres humanos, etc. No queremos que
lleguen la eutanasia y el aborto obligatorios, como bien
podría estar sucediendo calladamente en países con "salud
obligatoria". Creo que es prudente prevenir, sobre todo en
un país con un grado tan alto de corrupción como Colombia.
En la medicina independiente, que se quiere aniquilar, esto
no es probable ya que los deseos del enfermo y familiares,
sumados a la posibilidad de éstos de manejar los recursos y
a la libertad de elección y acción del médico, garantizan
que la atención se centrará exclusivamente en preservar la
vida. En ésta medicina se puede pecar por exceso, mas no por
defecto.
En la aplicación de la ley 100 están contempladas tarifas
por diagnóstico (!), hay una tarifa para la apendicitis,
otra para la colecistitis, otra para la neumonía, etc. Los
médicos decimos: "no hay enfermedades sino enfermos". Según
la ley 100, no hay enfermos sino enfermedades, cada una con
su tarifa. Es lícito pensar que para ampliar la cobertura
las tarifas se hayan calculado por lo bajo, con la
consiguiente desventaja para los que superan el promedio:
ancianos, embarazadas, neonatos, pacientes con defectos
congénitos, enfermos crónicos, etc. Existen argumentos
válidos que pudieran utilizarse para respaldar conductas
ahorrativas. Por ejemplo, algunos colegas prefieren
mantenerse a la expectativa ante una amenaza de aborto,
aunque respetan los deseos de sus pacientes y allegados. Eso
esta muy bien. Otros, ante la misma patología toman parte
activa iniciando alguna terapia. También es correcto. Lo que
estaría mal es que por el factor económico dominante de la
medicina "empresalizada" o prepagada o como se desee llamar,
se acoja la conducta más barata. ¿A cuantos niños se les
agravan infecciones respiratorias por no suministrarles
oportunamente antibióticos? ¿Cuantos pacientes con infarto
terminan en la funeraria por ser tratados en forma
expectante? ¿Cuantos embarazos terminan en aborto por no
haber recibido orientación y tratamiento oportunos? ¿Qué
orientación se puede suministrar con consultas de US $6.55?
¿Cuantas enfermedades se complican por no haberlas tratado
oportunamente? Es mas barato morir que enfermar. Por ello la
medicina no debe "empresalizarse" y no puede ser
obligatoria.
Los médicos en su función más simplista: diagnosticar y
formular, no somos indispensables. Cualquiera puede hacerlo
con un computador y software apropiado. Los droguistas usan
un Manual Merk y un Vademecum. Y por el poder autorreparador
del cuerpo el margen de error es alto. Esta atención
seguramente si vale US $6.55. Pero los médicos somos más que
eso, tenemos años enteros de preparación y entrenamiento, no
sólo para diagnosticar y formular, sino para comprender y
aliviar. Y para ello se requiere dedicación y tiempo. Si el
Estado denomina "salud" a un menú de diagnósticos con precio
y tratamientos preestablecidos y acomodados, puede dejar la
salud en manos de tecnólogos y contadores y ahorrar mucho
dinero. Pero si eso es Salud, la "salud" es pura demagogia.
.... "Como subsistirán los centros médicos y los
profesionales independientes?
R/. Los profesionales de la salud independientes, en su
importante labor de promoción y prevención de salud en el
primer nivel de atención, deberán agruparse para ser
instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS),y
negociar de ésta forma, con las Empresas Promotoras de
Salud, unas tarifas adecuadas que les garantice su
supervivencia. ... "
Investigaciones Médicas, número 65 Pág. 8
Aunque la carrera de medicina es la más costosa y la que
requiere más años de estudio, sacrificios y responsabilidad,
conocemos las injustas condiciones salariales a que están
sometidos nuestros colegas. Paros y renuncias masivas lo
demuestran. Las tarifas que reconocen las compañías de
medicina prepagada son ínfimas (consultas US $6.55 o menos,
partos US $70.00, etc). Otros oficios muy respetables pero
que no requieren tantos sacrificios, preparación y
responsabilidad, son mejor remunerados. Un buen latonero
gana más por hora de trabajo que lo que se le pretende
asignar a un médico. Por la ley 100 el médico deberá
trabajar obligatoriamente para las EPS o IPS, horarios de
más de 12 horas para poder apenas sobrevivir (ya no se habla
de vivir decorosamente), sin prestaciones y sin vacaciones.
Llegará el punto en que no podrá mantener su consultorio y
se le asignará un salario para poder ejercer, pero ya su
precio estará muy rebajado. Sistemas similares generalizados
a todas las profesiones han sido abolidos y la gente que
habita los pocos países que aún los conservan, escapa de
ellos en balsas.
Mis profesores de medicina interna enseñaban que a cada
consulta debería asignársele al menos una hora para
anamnesis, examen físico, formulación, análisis del
laboratorio y a responder las preguntas de los pacientes y
sus familiares, esto sin considerar la charla amigable en la
cual muchas veces obtendríamos la confianza del enfermo y
datos para un mejor tratamiento. Eventualmente requeriríamos
más tiempo, por lo cual sería prudente asignar minutos
extra, que de no ser utilizados, podríamos seguramente
dedicar a incrementar nuestros conocimientos. La sabiduría
de aquellos maestros nunca consideró el tiempo que toma la
elaboración de cuentas de cobro, incapacidades, constancias,
formularios estadísticos, recibos, certificados, etc. Jamás
tuve profesores de medicina prepagada y como ejerzo
independientemente, no sé con certeza cuanto tiempo debiera
asignar para una consulta (en mi caso ecografía) donde
tuviese que llenar toda clase de papelería. Supongo que más,
por los trámites adicionales.
Los pacientes "prepagados" se quejan de mala atención y
culpan injustamente al médico. Este les ofrece lo mejor que
puede, pues los US $6.55 que recibe por cada consulta no le
permiten asignar más tiempo y recursos a cada paciente: la
Anamnesis se limita al Motivo de Consulta pues no hay tiempo
para la Enfermedad Actual y menos para la Revisión por
Sistemas. Algunos antecedentes deben reportarse
obligatoriamente en un formulario especial, que como todo lo
obligatorio está diseñado para cumplir un requisito, mas no
una función. Las secretarias suelen llenar los formularios
con los inevitables errores. El examen físico debe reducirse
al mínimo y casi no hay tiempo ni para medir la presión
arterial. En países con sistemas similares no lo hacen,
según nos cuentan los propios pacientes. La apariencia
general debe limitarse al atuendo; la piel se reserva para
el dermatólogo, los ojos para el oftalmólogo, los oídos para
el otorrino, etc. Los especialistas lo agradecen pues sufren
igual explotación. La Impresión Diagnóstica es igual al
Motivo de Consulta expresado en términos científicos. El
plan de estudio es simple: cada síntoma exige un
especialista o examen. Y como todos están bajo las mismas
condiciones, los resultados suelen ser negativos. El plan de
tratamiento debe limitarse a la formulación —según las
existencias de la farmacia si el intermediario también
suministra la droga—. No hay tiempo para explicaciones y
menos para conversar. Si el enfermo no mejora vuelve a
control, pero esta vez el médico sólo percibirá US $4.30 por
lo que el tiempo será mas precario. Se solicitan mas
exámenes o se remite a otro especialista y el ciclo se
repite hasta que el paciente mejore, lo cual afortunadamente
sucede gracias al poder reparador del cuerpo. Si
definitivamente el problema no desaparece o se agrava, el
enfermo acude al médico independiente, que muchas veces
puede ser el mismo que lo atendió en un comienzo pero esta
vez con mejores condiciones y resultados para ambos, gracias
a la ausencia de intermediarios. Si somos imparciales,
sabemos que esto es cierto. Pero la culpa se le quiere
imputar injustamente al médico.
Los colegas asalariados o adscritos a medicina prepagada
tienen que lidiar con "pacientes" sanos que desean "sacarle
el jugo al seguro". No hay motivación para atenderles pues
sus quejas son falsas: desean una justificación para llegar
tarde al trabajo o para obtener tiempo libre. Compadezco a
mis colegas que tienen que soportar esto. Lo viví
personalmente en el ISS y en Cajas de Previsión. Sin
embargo, durante más de 17 años de ejercicio independiente
jamás un paciente particular ha solicitado mis servicios o
me ha sido remitido sin motivo de salud justificado.
Hay pacientes "prepagados", que furiosos con la empresa a
la cual están afilados, se tornan agresivos, destruyen
intencionalmente muebles, revistas e implementos de las
salas de espera, ofenden a las secretarias y eventualmente a
los médicos. He confirmado —porque he tenido el placer de
atenderles— que esos mismos pacientes, otrora descorteses y
agresivos, son excelentes personas cuando solicitan
servicios con colegas independientes. Estoy convencido que
médicos y pacientes deberíamos unirnos e impedir que
intermediarios se enriquezcan con la enfermedad de unos y el
trabajo de otros. Debemos impedir que las leyes aplicadas
sin conocimiento destruyan la relación médico-paciente y nos
hagan aparecer injustamente como los culpables de las
consecuencias.
Los médicos además de gastos fijos, tenemos egresos
adicionales por cada consulta o examen. Cuando lo percibido
por cada servicio es insuficiente, los recursos tienen que
ser limitados. Por ejemplo, un espéculo desechable vale
aproximadamente US $0.90, o sea el 2.25% de una consulta de
US $40.00. Es poco probable que se desee ahorrar su costo,
pues se considera el gran riesgo que implicaría comparado
con su valor percibido. Pero si la consulta deja solamente
US $6.55, asequibles después de meses de trámites, el
espéculo costaría el 13.73% del valor de la consulta.
Reutilizando el espéculo 8 veces se ganaría una consulta,
que equivaldría a un incremento aproximado del 12.5% en
consultas ginecológicas. El riesgo percibido será menor en
relación al costo del espéculo. Cosas similares suceden en
el mantenimiento de aviones, buses, construcción de puentes,
etc. Temo pensar en su obligatoriedad.
Cada vez son más los médicos que después de haber atendido
de 15 a 25 pacientes "prepagados" mas 2 o 3 particulares, de
3:15 pm a 7:15 pm y durante muchos meses, han advertido que
su clientela privada decrece lentamente. Estas cifras son
auténticas: 8.5 minutos por paciente (sin contar con la
atención de visitadores médicos, consultas telefónicas,
consultas en libros, necesidades fisiológicas, etc),
obtenidas directamente de la recepcionista de un
especialista de medicina prepagada, con citas a 20 días.
Según los colegas afectados, ellos procuran dedicar el
tiempo y atención necesarios a los pacientes particulares,
lo cual es cierto y prueba de ello es que sus secretarias al
dar una cita preguntan: "¿Particular o de empresa?". ¿Pero
no sería posible que el hábito predominante: 15 "prepagados"
—calculando conservadoramente— contra 2-3 particulares, haya
nivelado la atención de todos sus pacientes al nivel
prepagado?. Ello crearía un ciclo geométricamente
descendente, pues además de la pérdida de clientes
particulares por las falsas expectativas que crea la
medicina prepagada —excelencia a precios de feria—, pudiera
el médico inconscientemente estar ahuyentando a su propia
clientela particular, empujándola hacia la medicina
prepagada, donde por un costo considerablemente menor,
obtendría igual atención, incluso con él mismo. Con todo, la
medicina prepagada comienza a revelar síntomas de su
patología. Veamos esta nota aparecida en EL TIEMPO, en enero
25 de 1995, Pág. 8A (el enfatizado es nuestro):
"... Mal año para las prepagadas
Un informe preliminar sobre este sector, realizado por
Supersalud, encontró que solo cinco de las 24 empresas de
medicina prepagada habían obtenido utilidades a septiembre
de 1994, que el sector había perdido 4439 millones de pesos
a ese mes y que el número de afiliados había disminuido.
...".
Obviamente tendrán que recuperar las pérdidas reduciendo
recursos pues el Estado por un lado limita las tarifas y por
otro incrementa la cobertura. Una de ellas ya redujo
unilateralmente los honorarios por consulta —lo cual sería
ilegal si la relación fuese laboral—. Esto se pretende
generalizar. ¿Será que el Estado está trasladando sus
funciones de salud al sector privado, aprovechando las
características de la medicina prepagada, para así tener a
quien culpar por su inoperancia? ¿Será un preámbulo para la
privatización del ISS y de las Cajas de Previsión, y poder
así deshacerse de los médicos asalariados para volverlos
adscritos, con el consiguiente ahorro de prestaciones?
El TIEMPO publica semanalmente métodos de medicina
alternativa, pues existe gran interés por parte del público.
No conozco mucho de medicina alternativa, pero al tener la
fortuna de atender pacientes particulares remitidos por
colegas de todas las especialidades y medicinas —incluso de
las prepagadas cuando sus exámenes resultan negativos y el
enfermo no mejora—, llego a una conclusión: los pacientes
prefieren ir al médico que les otorga un trato más humano y
les dedica más tiempo. Este trato generalmente lo encuentran
con el profesional independiente, sea ortodoxo, que somos
cada vez menos, o con el alternativo, cuyo número es cada
vez mayor.
Para terminar, deseo recalcar que éste escrito pretende
ayudar al médico a tomar conciencia de la posición en que se
le viene colocando y a recobrar el respeto y consideración a
que tiene derecho cada uno de nosotros, sin importar el tipo
de medicina que se haya decidido o haya visto obligado a
ejercer. Es obvio que mientras el médico no se concientise y
comprenda realmente lo que está poniendo en juego al
permitir la intromisión de intermediarios en su profesión,
sus condiciones profesionales, laborales y sociales
continuarán rebajándose, pues su silencio es interpretado
como complacencia.
Pero no todo está perdido. Los enfermos pueden seguir unos
simples consejos
generales que pueden evitarles muchísimos problemas en
la atención de su salud.
Siga nuestras
recomendaciones al pie de la letra y obtenga
excelente atención de su EPS.
Todos, junto con nuestros pacientes, somos víctimas
potenciales de legislaciones apresuradas que viendo y
utilizando al médico como un recurso barato y manipulable,
pretenden metas políticas y económicas mediante la
corrupción de la Medicina, transfiriendo la culpa a nuestros
colegas
|