Ley 100
La muerte de la Medicina Colombiana
Este artículo, aunque se dirige a analizar
la Ley 100 de 1993 en Colombia, es aplicable a todas las políticas
Neoliberales que pretenden explotar a los enfermos y a los trabajadores de la
salud en todo el mundo. Si se compara dicha Ley con las políticas de
Salud en otros países, se encuentra que son lo mismo.

ISS = Instituto de Seguros Sociales. EPS = Entidad
Promotora de Salud. IPS = Institución Prestadora de Salud. POS
= Plan Obligatorio de Salud
LEY 100: La Muerte de la Medicina
Colombiana
"La medicina con
intermediarios desmotiva al médico, despersonaliza al paciente y
deshumaniza el ejercicio profesional."
La Ley 100 sólo comprende dos clases de ejercicio médico: el
asalariado y el adscrito a EPS e IPS. En ambos casos el médico pierde su
autonomía pues debe aceptar las condiciones que le son impuestas.
Cuando existe contrato laboral éste garantiza salario y horario
fijos, prestaciones, vacaciones, tiempo para estudio, lugar de trabajo,
implementos y asistentes, pero con pérdida de autonomía y salario
insuficiente.
De otro lado, el médico que se adscribe a medicina prepagada,
cuyo modelo será la norma, tiene las siguientes desventajas:
- pierde su autonomía
- está mal remunerado
- debe pagar todos los gastos de su trabajo: arriendos, cuotas,
administración, empleados, insumos, etc,
- no se le reconocen vacaciones ni prestaciones
- no tiene horario fijo, ni tiempo para actualizarse y menos aún
oportunidades de investigación científica.
Excluimos aquí las adscripciones a empresas ejemplares que
reconocen tarifas justas, pues son minoría, ninguna es prepagada, y no
están comprendidas en la Ley 100
A continuación analizamos los siguientes artículos de la
mencionada ley, aclarando que los enfatizados son nuestros:
ART 153 -1. "EQUIDAD.
El Sistema General de Seguridad Social en Salud proveerá gradualmente
servicios de salud de igual calidad a todos los habitantes de Colombia
independientemente de su capacidad de pago o riesgo ...."
Sería excelente si la nivelación de la calidad estuviese por
lo alto y no por lo bajo, como será en realidad. El numeral 2 del mismo
artículo, que establece su obligatoriedad, el numeral 4 del mismo que
impide la libre escogencia del médico, el numeral G del artículo
156 que hace obligatoria la intermediación de terceros, el artículo
156-b que establece el pago forzoso por parte del usuario, y el manejo de
recursos insuficientes por parte del Estado, EPS e IPS, garantizan que la
nivelación de la calidad será por lo bajo.
ART 153 -2. "OBLIGATORIEDAD.
La afiliación al Sistema General de Seguridad Social en Salud es
obligatoria para todos los habitantes de Colombia..."
Somos testigos y víctimas de los "servicios" obligatorios.
Son ejemplos el ISS y su nivel de ineficiencia, reflejado ahora en la
autoliquidación; los exámenes médicos para tramitar el
pase, el cual es otorgado a un ciego con el visto bueno de un colega mal
remunerado; el seguro obligatorio para automóviles y su inoperancia; la
revisión obligatoria de automóviles, cuya utilidad la demuestran
los incontables vehículos en pésimo estado que transitan por la
capital contaminando el aire, obstaculizando el tráfico y arriesgando las
vidas de pasajeros y peatones, etc. Con éstas experiencias es fácil
prever la inutilidad y corrupción que generará la afiliación
obligatoria a un sistema de salud planeado y controlado por el Estado.
ART 153 -4. "LIBRE
ESCOGENCIA. ... y asegurará a los usuarios libertad en la escogencia entre las Entidades promotoras de Salud y las Instituciones Prestadoras de
Servicios de Salud, cuando ello sea posible....".
Resulta que para poder escoger un médico se requiere que éste
trabaje para alguna EPS o IPS y por tanto haya aceptado las tarifas y sueldos
que aquellas deseen pagar, según el artículo 156-g, que afirma que
los profesionales deben tener vinculación laboral o estar adscritos a la
EPS. El artículo 156-K reafirma lo mismo. Por lo anterior: no habrá
libre escogencia.
ART 156 -b. "Todos los
habitantes de Colombia deberán estar afiliados al Sistema General de
Seguridad Social en Salud, previo el pago de la cotización
reglamentaria...."
Dicho de otra forma: se hace obligatorio pagar por un servicio no deseado,
porque si se deseara no sería obligatorio. Y el dinero obtenido contra la
voluntad de las personas genera corrupción, pues el pago debe ser
efectuado independientemente de la calidad y utilidad del servicio.
ART 156 -g. "Los afiliados al
sistema elegirán libremente la Entidad Promotora de Salud, dentro de las
condiciones de la presente ley. Así mismo escogerán las
Instituciones prestadoras de servicios y/o los profesionales adscritos o con
vinculación laboral a la Entidad promotora de Salud, dentro de las
opciones por ella ofrecidas."
Si todos tenemos que afiliarnos al Sistema General de Seguridad Social,
todos
estaremos limitados a obtener atención únicamente de los médicos
empleados o adscritos a las EPS, y que por ende se hayan visto obligados a
aceptar sus condiciones. Digo obligados porque dudo que algún colega
con años de experiencia se sienta a gusto en su propio consultorio, p.
ej. en el estrato 6 donde los costos son más elevados, atendiendo
ejecutivos bien remunerados, a razón de US $6.55, o menos, cada uno.
Escogimos US $6.55 como ejemplo pues es el valor que reconoce una de las compañías
de medicina prepagada con más afiliados. El médico, como cualquier
persona, debe mantenerse y generalmente no tiene otra opción. Esto lo
obliga a reducir el tiempo por consulta para poder atender más pacientes
y obtener rentabilidad.
La mayoría de pacientes de medicina prepagada, ISS y similares deben
esperar 20 o mas días para obtener consultas especializadas, ecografías,
exámenes, etc, pudiéndolos conseguir de inmediato y con excelente
calidad con profesionales independientes. Esta sobresaturación no sucede
por escasez de médicos pues muchos están desempleados o
subempleados. Sucede porque la medicina prepagada forma grupos que acaparan la
remisión de enfermos contra su voluntad elevando así el volumen de
pacientes por médico. Digo contra su voluntad, pues sabemos que si el
paciente tuviese libertad de escoger a su médico, con seguridad
consultaría al profesional independiente. Y el ISS y las Cajas de Previsión
no contratan suficiente personal. Esto incrementa el desempleo médico y
rebaja considerablemente la calidad de la atención, que se pretende
obligatoria.
ART 156 -k. "Las Entidades
Promotoras de Salud podrán prestar servicios directos a sus afiliados por
medio de sus propias Instituciones Prestadoras de Salud o contratar con
Instituciones Prestadoras y profesionales independientes o con grupos de práctica
profesional, debidamente constituidos".
Este numeral reafirma lo estipulado en el 153-4 y no requiere comentarios
adicionales.
Los medios informativos han resaltado inconveniencias de esta ley. A
continuación algunos ejemplos, aclarando que los enfatizados son
nuestros:
"....6. Qué va a pasar con los profesionales de la salud
que tenemos consultorios independientes?
Los consultorios independientes en cuanto cuenten con los requisitos
legales para prestar servicios de salud, pueden contratar con las EPS y con
las prepagadas que presten planes complementarios.
La atención de pacientes particulares estará sujeta a
que se encuentren afiliados a la EPS a la cual está inscrito o a la
voluntad del usuario de pagar doblemente la cotización al sistema y la
consulta particular. ...."
EL TIEMPO, enero 22 de 1995, Pág. 2C
No solamente se obliga a los colombianos a
afiliarse a un sistema de calidad cuestionable, sino que cuando requiere
servicios médicos eficaces, se le castiga cobrándole doblemente.
Es decir se condena el ejercicio independiente de la profesión médica.
"La ley 100 implícitamente exige al cuerpo médico
replantear su forma de ejercer la profesión. Le brinda la oportunidad de
independizarse del sistema salarial para trabajar en grupos privados o como
grupos de especialistas contratar sus servicios con las IPS que surjan a
partir de enero de 1995. La oportunidad para todo profesional es la de
adquirir autonomía (sic) a través de la "empresalización"
de la "prestación de servicios de salud"....."
EL TIEMPO, diciembre 21 de 1994, Pág. 5A.
Lo expresado en la frase "adquirir autonomía"
como consecuencia de la primera parte del párrafo, es un contrasentido ya
que al trabajar en grupos se pierde precisamente autonomía. Por
ello anexamos la nota "(sic)" para recalcar que así está
escrito en el original. De cualquier forma es cierto que la ley 100 exige al médico
replantear su forma de ejercer la profesión. Ya no tendrá las
ventajas del salario con sus prestaciones y vacaciones, y tampoco tendrá
las ventajas del ejercicio independiente con su autonomía.
Personalmente no me gusta el término "empresalización"
de servicios médicos. Ello significa la adhesión de
intermediarios que de una u otra forma encarecen y obstruyen las conductas médicas
éticas y científicas en pro de intereses económicos.
Estoy seguro que los familiares de los enfermos graves desean tener influencia
en las decisiones que se tomen. Y ésta influencia se da solamente a través
de la ingerencia directa en la asignación de los recursos. Cuando
existe un intermediario entre los recursos, el médico, el paciente y sus
familiares, los intereses del intermediario predominan sobre los deseos de los
demás involucrados. Además el ente fiscalizador máximo
del sistema propuesto es el Estado, a cuyo cargo ha tenido una porción
muy pequeña de la Salud y que ha sido incapaz de fiscalizar y manejar
satisfactoriamente. ¿Qué podemos esperar de ese mismo Estado con la
responsabilidad de la Salud obligatoria de todos los
colombianos?
Presumo que los legisladores aún no prevén las consecuencias de
esta ley. Consideremos el factor económico: Un anciano requiere más
cuidados que un joven. Ambos cotizan al servicio de salud, usualmente el anciano
cotiza parte de su pensión y el joven parte de su producto. Los
intermediarios tienen varias opciones: No aceptan afiliaciones de ancianos,
excluyen preexistencias, o les asignan tarifas más altas. Se espera que
el Estado cumpla su función y se haga cargo de los desvalidos económicamente.
¿Si la afiliación al sistema de Salud se torna obligatoria para
todos, que pasará? En primer lugar las restricciones tarifarias impuestas
por el Estado obligarán a los intermediarios a limitar sus recursos. Ello
originará reducción generalizada de la calidad de atención
y en consecuencia acortamiento del tiempo de vida de los más débiles
ancianos, nonatos, neonatos, enfermos graves y crónicos,
cuyos decesos a su vez reducirán gastos en atención, incapacidades
y pensiones. Un bebé con graves alteraciones también requiere
atención costosa. La limitación de recursos que mencionábamos
arriba también acelerará su deceso, con el consiguiente ahorro de
costos de atención. ¿No podrían estos hechos propiciar una
especie de eutanasia por la reducción forzada de los recursos?
De otra parte, conductas en apariencia esmeradas podrían también
conducir a algo infortunadamente similar, por ejemplo: La amniocentesis temprana y la biopsia de vellosidades coriónicas permiten el diagnóstico
precoz de malformaciones y alteraciones fetales, pero con riesgo alto de
producir aborto. Si éstas intervenciones se practicasen frecuentemente,
aumentarían los abortos como complicación en las mujeres
intervenidas. El costo de atención del aborto es menor que el del parto,
sobre todo en gestantes añosas, y requiere además menos
incapacidad. Tampoco habría gastos para el bebé y sus posibles
preexistencias. Además estos procedimientos permitirían descubrir
alteraciones que pudieran constituirse en futuras preexistencias, cuya atención
según la ley 100, es responsabilidad obligatoria de un sistema de salud
que sabemos con recursos limitados. ¿No podría dar esto pie a
incentivar la reducción de la atención cuando se encontrasen diagnósticos
prenatales graves? ¿No sería factible que se estimulara la practica
de amniocentesis temprana y de biopsias coriónicas a las gestantes
añosas pues se limitaría el número de nacimientos con
preexistencias? Ya, a finales de los 70s se estimuló económicamente
al médico para practicar esterilización quirúrgica. Quizás
un legislador sin conocimientos médicos afirme que esto es
exageración. Pero los colegas que conocen el riesgo y resultados del
empleo de éstas conductas, saben que esto es perfectamente
factible. Es más, el objeto de éstos exámenes en los países
que permiten el aborto es establecer diagnósticos prenatales que lo
pudiesen justificar.
Recordemos que en Colombia se trafica con órganos, con sangre, con
cuerpos, con seres humanos, etc. No queremos que lleguen la eutanasia y el
aborto obligatorios, como bien podría estar sucediendo calladamente en países
con "salud obligatoria". Creo que es prudente prevenir, sobre todo en
un país con un grado tan alto de corrupción como Colombia. En la
medicina independiente, que se quiere aniquilar, esto no es probable ya que los
deseos del enfermo y familiares, sumados a la posibilidad de éstos de
manejar los recursos y a la libertad de elección y acción del médico,
garantizan que la atención se centrará exclusivamente en preservar
la vida. En ésta medicina se puede pecar por exceso, mas no por defecto.
En la aplicación de la ley 100 están contempladas
tarifas
por diagnóstico (!), hay una tarifa para la apendicitis, otra para la
colecistitis, otra para la neumonía, etc. Los médicos decimos: "no
hay enfermedades sino enfermos". Según la ley 100, no hay enfermos
sino enfermedades, cada una con su tarifa. Es lícito pensar que para
ampliar la cobertura las tarifas se hayan calculado por lo bajo, con la
consiguiente desventaja para los que superan el promedio: ancianos, embarazadas,
neonatos, pacientes con defectos congénitos, enfermos crónicos,
etc. Existen argumentos válidos que pudieran utilizarse para respaldar
conductas ahorrativas. Por ejemplo, algunos colegas prefieren mantenerse a la
expectativa ante una amenaza de aborto, aunque respetan los deseos de sus
pacientes y allegados. Eso esta muy bien. Otros, ante la misma patología
toman parte activa iniciando alguna terapia. También es correcto. Lo que
estaría mal es que por el factor económico dominante de la
medicina "empresalizada" o prepagada o como se desee llamar, se acoja la conducta
más barata. ¿A cuantos niños se les agravan infecciones
respiratorias por no suministrarles oportunamente antibióticos? ¿Cuantos
pacientes con infarto terminan en la funeraria por ser tratados en forma
expectante? ¿Cuantos embarazos terminan en aborto por no haber recibido
orientación y tratamiento oportunos? ¿Qué orientación
se puede suministrar con consultas de US $6.55? ¿Cuantas enfermedades se
complican por no haberlas tratado oportunamente? Es mas barato morir que
enfermar. Por ello la medicina no debe "empresalizarse" y no puede ser obligatoria.
Los médicos en su función más simplista: diagnosticar y
formular, no somos indispensables. Cualquiera puede hacerlo con un computador y
software apropiado. Los droguistas usan un Manual Merk y un Vademecum. Y por el
poder autorreparador del cuerpo el margen de error es alto. Esta atención
seguramente si vale US $6.55. Pero los médicos somos más que eso,
tenemos años enteros de preparación y entrenamiento, no sólo
para diagnosticar y formular, sino para comprender y aliviar. Y para ello se
requiere dedicación y tiempo. Si el Estado denomina "salud" a
un menú de diagnósticos con precio y tratamientos preestablecidos
y acomodados, puede dejar la salud en manos de tecnólogos y contadores y
ahorrar mucho dinero. Pero si eso es Salud, la "salud" es pura
demagogia.
.... "Como subsistirán los centros médicos y
los profesionales independientes?
R/. Los profesionales de la salud independientes, en su importante labor
de promoción y prevención de salud en el primer nivel de atención,
deberán agruparse para ser instituciones Prestadoras de Servicios de
Salud (IPS),y negociar de ésta forma, con las Empresas Promotoras de
Salud, unas tarifas adecuadas que les garantice su supervivencia. ... "
Investigaciones Médicas, número 65
Pág. 8
Aunque la carrera de medicina es la más costosa y la que requiere más
años de estudio, sacrificios y responsabilidad, conocemos las injustas
condiciones salariales a que están sometidos nuestros colegas. Paros y
renuncias masivas lo demuestran. Las tarifas que reconocen las compañías
de medicina prepagada son ínfimas (consultas US $6.55 o menos, partos US
$70.00, etc). Otros oficios muy respetables pero que no requieren tantos
sacrificios, preparación y responsabilidad, son mejor remunerados. Un
buen latonero gana más por hora de trabajo que lo que se le pretende
asignar a un médico. Por la ley 100 el médico deberá
trabajar obligatoriamente para las EPS o IPS, horarios de más de 12 horas
para poder apenas sobrevivir (ya no se habla de vivir decorosamente),
sin prestaciones y sin vacaciones. Llegará el punto en que no podrá
mantener su consultorio y se le asignará un salario para poder ejercer,
pero ya su precio estará muy rebajado. Sistemas similares generalizados a
todas las profesiones han sido abolidos y la gente que habita los pocos países
que aún los conservan, escapa de ellos en balsas.
Mis profesores de medicina interna enseñaban que a cada consulta
debería asignársele al menos una hora para anamnesis,
examen físico, formulación, análisis del laboratorio y a
responder las preguntas de los pacientes y sus familiares, esto sin considerar
la charla amigable en la cual muchas veces obtendríamos la confianza del
enfermo y datos para un mejor tratamiento. Eventualmente requeriríamos más
tiempo, por lo cual sería prudente asignar minutos extra, que de no ser
utilizados, podríamos seguramente dedicar a incrementar nuestros
conocimientos. La sabiduría de aquellos maestros nunca consideró
el tiempo que toma la elaboración de cuentas de cobro, incapacidades,
constancias, formularios estadísticos, recibos, certificados, etc. Jamás
tuve profesores de medicina prepagada y como ejerzo independientemente, no sé
con certeza cuanto tiempo debiera asignar para una consulta (en mi caso ecografía)
donde tuviese que llenar toda clase de papelería. Supongo que más,
por los trámites adicionales.
Los pacientes "prepagados" se quejan de mala atención y
culpan injustamente al médico. Este les ofrece lo mejor que puede, pues
los US $6.55 que recibe por cada consulta no le permiten asignar más
tiempo y recursos a cada paciente: la Anamnesis se limita al Motivo de
Consulta pues no hay tiempo para la Enfermedad Actual y menos para la Revisión
por Sistemas. Algunos antecedentes deben reportarse obligatoriamente en un
formulario especial, que como todo lo obligatorio está diseñado
para cumplir un requisito, mas no una función. Las secretarias suelen
llenar los formularios con los inevitables errores. El examen físico debe
reducirse al mínimo y casi no hay tiempo ni para medir la presión
arterial. En países con sistemas similares no lo hacen, según nos
cuentan los propios pacientes. La apariencia general debe limitarse al atuendo;
la piel se reserva para el dermatólogo, los ojos para el oftalmólogo,
los oídos para el otorrino, etc. Los especialistas lo agradecen pues
sufren igual explotación. La Impresión Diagnóstica es igual
al Motivo de Consulta expresado en términos científicos. El plan
de estudio es simple: cada síntoma exige un especialista o examen. Y como
todos están bajo las mismas condiciones, los resultados suelen ser
negativos. El plan de tratamiento debe limitarse a la formulación según
las existencias de la farmacia si el intermediario también suministra la
droga. No hay tiempo para explicaciones y menos para conversar. Si el
enfermo no mejora vuelve a control, pero esta vez el médico sólo
percibirá US $4.30 por lo que el tiempo será mas precario. Se
solicitan mas exámenes o se remite a otro especialista y el ciclo se
repite hasta que el paciente mejore, lo cual afortunadamente sucede gracias al
poder reparador del cuerpo. Si definitivamente el problema no desaparece o se
agrava, el enfermo acude al médico independiente, que muchas veces puede
ser el mismo que lo atendió en un comienzo pero esta vez con mejores
condiciones y resultados para ambos, gracias a la ausencia de intermediarios.
Si somos imparciales, sabemos que esto es cierto. Pero la culpa se le quiere
imputar injustamente al médico.
Los colegas asalariados o adscritos a medicina prepagada tienen que lidiar
con "pacientes" sanos que desean "sacarle el jugo al seguro".
No hay motivación para atenderles pues sus quejas son falsas: desean una
justificación para llegar tarde al trabajo o para obtener tiempo libre.
Compadezco a mis colegas que tienen que soportar esto. Lo viví
personalmente en el ISS y en Cajas de Previsión. Sin embargo, durante más
de 17 años de ejercicio independiente jamás un paciente particular
ha solicitado mis servicios o me ha sido remitido sin motivo de salud
justificado.
Hay pacientes "prepagados", que furiosos con la empresa a la cual
están afilados, se tornan agresivos, destruyen intencionalmente muebles,
revistas e implementos de las salas de espera, ofenden a las secretarias y
eventualmente a los médicos. He confirmado porque he tenido el
placer de atenderles que esos mismos pacientes, otrora descorteses y
agresivos, son excelentes personas cuando solicitan servicios con colegas
independientes. Estoy convencido que médicos y pacientes deberíamos
unirnos e impedir que intermediarios se enriquezcan con la enfermedad de unos y
el trabajo de otros. Debemos impedir que las leyes aplicadas sin conocimiento
destruyan la relación médico-paciente y nos hagan aparecer
injustamente como los culpables de las consecuencias.
Los médicos además de gastos fijos, tenemos egresos
adicionales por cada consulta o examen. Cuando lo percibido por cada servicio es
insuficiente, los recursos tienen que ser limitados. Por ejemplo, un espéculo
desechable vale aproximadamente US $0.90, o sea el 2.25% de una consulta de US
$40.00. Es poco probable que se desee ahorrar su costo, pues se considera el gran riesgo que implicaría comparado con su valor percibido. Pero
si la consulta deja solamente US $6.55, asequibles después de meses de trámites,
el espéculo costaría el 13.73% del valor de la consulta.
Reutilizando el espéculo 8 veces se ganaría una consulta, que
equivaldría a un incremento aproximado del 12.5% en consultas ginecológicas.
El riesgo percibido será menor en relación al costo del espéculo.
Cosas similares suceden en el mantenimiento de aviones, buses, construcción
de puentes, etc. Temo pensar en su obligatoriedad.
Cada vez son más los médicos que después de haber
atendido de 15 a 25 pacientes "prepagados" mas 2 o 3 particulares, de
3:15 pm a 7:15 pm y durante muchos meses, han advertido que su clientela privada
decrece lentamente. Estas cifras son auténticas: 8.5 minutos por paciente
(sin contar con la atención de visitadores médicos, consultas
telefónicas, consultas en libros, necesidades fisiológicas, etc),
obtenidas directamente de la recepcionista de un especialista de medicina
prepagada, con citas a 20 días. Según los colegas afectados, ellos
procuran dedicar el tiempo y atención necesarios a los pacientes
particulares, lo cual es cierto y prueba de ello es que sus secretarias al dar
una cita preguntan: "¿Particular o de empresa?". ¿Pero no
sería posible que el hábito predominante: 15 "prepagados"
calculando conservadoramente contra 2-3 particulares, haya nivelado
la atención de todos sus pacientes al nivel prepagado?. Ello crearía
un ciclo geométricamente descendente, pues además de la pérdida
de clientes particulares por las falsas expectativas que crea la medicina
prepagada excelencia a precios de feria, pudiera el médico
inconscientemente estar ahuyentando a su propia clientela particular, empujándola
hacia la medicina prepagada, donde por un costo considerablemente menor, obtendría
igual atención, incluso con él mismo. Con todo, la medicina
prepagada comienza a revelar síntomas de su patología. Veamos esta
nota aparecida en EL TIEMPO, en enero 25 de 1995, Pág. 8A (el enfatizado
es nuestro):
"... Mal año para las prepagadas
Un informe preliminar sobre este sector, realizado por Supersalud,
encontró que solo cinco de las 24 empresas de medicina prepagada habían
obtenido utilidades a septiembre de 1994, que el sector había perdido
4439 millones de pesos a ese mes y que el número de afiliados había
disminuido. ...".
Obviamente tendrán que recuperar las pérdidas reduciendo
recursos pues el Estado por un lado limita las tarifas y por otro incrementa la
cobertura. Una de ellas ya redujo unilateralmente los honorarios por consulta lo
cual sería ilegal si la relación fuese laboral. Esto se
pretende generalizar. ¿Será que el Estado está trasladando sus funciones de salud al sector privado, aprovechando las características
de la medicina prepagada, para así tener a quien culpar por su
inoperancia? ¿Será un preámbulo para la privatización
del ISS y de las Cajas de Previsión, y poder así deshacerse de los
médicos asalariados para volverlos adscritos, con el consiguiente ahorro
de prestaciones?
El TIEMPO publica semanalmente métodos de medicina alternativa, pues
existe gran interés por parte del público. No conozco mucho de
medicina alternativa, pero al tener la fortuna de atender pacientes particulares
remitidos por colegas de todas las especialidades y medicinas incluso de
las prepagadas cuando sus exámenes resultan negativos y el enfermo no
mejora, llego a una conclusión: los pacientes prefieren ir al médico
que les otorga un trato más humano y les dedica más tiempo. Este
trato generalmente lo encuentran con el profesional independiente, sea ortodoxo,
que somos cada vez menos, o con el alternativo, cuyo número es cada vez
mayor.
Para terminar, deseo recalcar que éste escrito pretende ayudar al médico
a tomar conciencia de la posición en que se le viene colocando y a
recobrar el respeto y consideración a que tiene derecho cada uno de
nosotros, sin importar el tipo de medicina que se haya decidido o haya visto
obligado a ejercer. Es obvio que mientras el médico no se concientise y
comprenda realmente lo que está poniendo en juego al permitir la
intromisión de intermediarios en su profesión, sus condiciones
profesionales, laborales y sociales continuarán rebajándose, pues
su silencio es interpretado como complacencia.
Pero no todo está perdido. Los enfermos pueden seguir unos
simples consejos
generales que pueden evitarles muchísimos problemas
en la atención de su salud.
Siga nuestras
recomendaciones al pie de la letra y obtenga excelente atención de su EPS.
Todos, junto con nuestros pacientes, somos víctimas potenciales de
legislaciones apresuradas que viendo y utilizando al médico como un
recurso barato y manipulable, pretenden metas políticas y económicas
mediante la corrupción de la Medicina, transfiriendo la culpa a nuestros
colegas
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