Al final del artículo hay un
cuadro comparativo del sistema colombiano con la propuesta del Ministerio.
Unidad de
Estudios y Documentación
En la discusión de los temas de la Reforma
de Salud en Chile, con frecuencia se alude a las virtudes y errores de
la Reforma de Salud iniciada en Colombia en 1993. Hay quienes comparten sus líneas
centrales y otros que las critican decididamente, sin embargo para todos ella ha
significado un fracaso.
Las propuestas de Reforma en nuestro país.....dadas
a conocer por la Comisión de Reforma y posteriormente por el Ministerio de
Salud han sido presentadas como un fortalecimiento del Sistema Público de Salud
favoreciendo, a través de un Plan Universal, la corrección de la inequidad que
hoy presenta nuestro Sistema de Salud.
Lamentablemente, en nuestra opinión, los principales elementos de dicha
propuesta tienen globalmente las mismas características que el proceso
implementado en Colombia, por lo que tenemos la preocupación que nos
encontramos a punto de concretar una Reforma de Salud que seguirá el mismo
camino que lo que hemos conocido en la hermana República de Colombia.
La reforma colombiana (Ley 100 de 1993), inspirada en la reforma de salud del
gobierno militar chileno de los años ochenta, pretendía "...crear una
nueva estructura organizacional del sistema de salud, basada en un aseguramiento
obligatorio al cual las personas contribuyeran en función de su capacidad de
pago y que recibieran un servicio uniforme de prestaciones de salud denominado
Plan Obligatorio de Salud (POS)." Ésa era una meta a ser alcanzada en
enero de 2001. Al comienzo el POS sería una canasta de prestaciones restringida
y sólo para los afiliados al régimen contributivo (equivalente a las isapres
de nuestro país), y los afiliados al régimen subsidiado (aproximadamente
similar a nivel 1 y 2 de FONASA) sólo tendrían acceso a la mitad de las
prestaciones. Esa situación, sin embargo, se mantiene hasta hoy y nada sugiere
que pueda modificarse favorablemente.
El nuevo marco legal pretendía llegar paulatinamente a un sistema universal,
eficiente (que controlara el gasto que entonces ascendía al 7% del PIB) y
equitativo (que diera atención a todos según sus necesidades), basado en
mecanismos de solidaridad (todos aportarían al financiamiento de acuerdo a sus
capacidades) y en que las entidades administradoras del financiamiento y las
instituciones prestadoras de servicios competirían entre sí por los dineros y
por los afiliados (multiseguros y multiprestadores).
¿QUÉ HAN RECIBIDO LOS COLOMBIANOS?
Entre el año 1993 y el año 2000 el aporte de las cotizaciones para salud
subieron del 8% al 12%.
El
gasto total en salud, como porcentaje del PIB creció del 7% al 9%;
Los
afiliados al régimen contributivo (los que cotizan el 12% de sus ingresos)
subieron de un 24% a un 33% de la población total.
La
población cubierta por el sistema público de salud bajó de un 45% a un 24%.
Los
que no tiene acceso a atención alguna (los llamados "desvinculados")
o que pueden hacerlo ocasionalmente pagándola de su bolsillo, creció de un 31%
a un 44% en estos 7 años de reforma.
La atención de salud para la inmensa mayoría de los colombianos ha
desmejorado; han cerrado numerosos e importantes hospitales públicos por
insolvencia económica; los médicos y demás trabajadores de la salud han
estado impagos de sus salarios por meses; hoy casi la mitad de la población está
totalmente desprotegida y los afiliados al sistema público sólo tienen acceso
a la mitad de la canasta de prestaciones del POS.
La salud de los colombianos se ha deteriorado y la protección con vacunas de
los menores de un año ha disminuído en su cobertura, de igual manera las
acciones de promoción y de saneamiento ambiental son insuficientes y
deficientes.
El sistema en su conjunto está absolutamente desfinanciado. Se evaden las
cotizaciones al régimen contributivo y el estado no aporta los recurso
necesarios al sistema subsidiado. Los creadores de la Ley 100 supusieron que el
esquema de competencia con agentes privados generaría los incentivos
suficientes para que el sector (en su globalidad, público y privados) operara
en forma eficiente. Esto no ha ocurrido y la situación hoy es peor que la que
se trató de corregir.
¿VUELTA ATRÁS?
Felizmente, las palabras de la Ministra de Salud de Colombia señora Sara Ordóñez
Noriega, expresadas en el documento citado, sugieren un intento de corrección: "La
iniciativa privada demanda permanente vigilancia, para que el lucro que orienta
su actividad no desvirtúe las razones que justifican su presencia en el sector
salud. Está demostrado que la sola competencia no es suficiente mecanismo de
control...".
EN SÍNTESIS.
Los colombianos copiaron la reforma privatizadora del régimen militar, y ahora
algunos chilenos quieren copiar la reforma colombiana. Esta fracasó en todos
sus propósitos. Hoy el país gasta mucho más en atención de salud que antes
de la reforma, hay más colombianos sin acceso a la atención y los que la
tienen (salvo los más ricos que pueden costearse prestaciones adicionales y de
mejor calidad) acceden a servicios desfinanciados, insuficientes y de baja
calidad, la atención de salud se ha deteriorado y lo mismo ha ocurrido con la
salud de la mayoría de la población.
Por todas estas razones, debidamente fundadas en hechos concretos en este
documento, es que debemos oponernos a la propuesta elaborada por la
Comisión de Reforma y presentada por el Ministerio de Salud a las mesas de
discusión.
¿NECESITAMOS ALGO PARECIDO A LA LEY 100?
Como se puede ver en el cuadro
anexo, existe un grado muy importante de similitud entre la reforma en curso
en Colombia y la propuesta de reforma que hemos conocido en nuestro país
inicialmente originada en la denominada Comisión de la Reforma y posteriormente
con los documentos recibidos en las Mesas de la Reforma.
Si bien la situación económica y estructural en nuestro país es hoy diferente
a la de Colombia y nuestro Sistema Público es más desarrollado y fuerte, las
similitudes que se observan entre los dos procesos nos hacen temer que el mismo
fracaso de la Ley 100 en Colombia pueda tener lugar en nuestro país si una
propuesta como la conocida se impulsara.
Los hechos concretos presentados en este documento y en las fuentes que lo
fundamentan nos entregan los argumentos centrales que definen nuestra oposición
a la propuesta elaborada por la Comisión de Reforma y presentada por el
Ministerio de Salud a las Mesas de Discusión.
¿QUÉ QUEREMOS?
Repetimos una vez más nuestra idea desarrollada en anteriores documentos en el
sentido de que lo que nuestro país necesita es el fortalecimiento,
modernización y desarrollo del Sistema Público de Salud. Ello se basa
en nuestra cultura sanitaria, en nuestra historia y en la fortaleza de un
sistema que continúa siendo un ejemplo en América Latina.
Los integrantes de la Mesa de la Reforma tenemos la responsabilidad histórica
de proponer al país la solución a los problemas de salud de todos quienes
habitamos en él. El CONGRES, que representa la mayoría de los trabajadores de
la salud, no dará su apoyo a una iniciativa que signifique trasladar nuestro
Sistema de Salud a un mercado competitivo de seguros que nos arrastre a un
fracaso, como el que hemos visto en Colombia.