Ultrasonido (o sonograma) en Color de Músculo
Diagnóstico de lesiones musculares
Las lesiones musculares son frecuentes especialmente en
deportistas.
el Ultrasonido (o sonograma)
en color de músculo detecta enfermedades y lesiones
musculares en forma sencilla, indolora, segura, económica.
Superando las limitaciones de la radiografía convencional,
de la tomografía y de la resonancia magnética.
A continuación veremos las
alteraciones más comunes que pueden detectarse por
Ultrasonido (o sonograma). La tomografía y la resonancia
carecen de utilidad para el diagnóstico muscular, la primera
por no mostrar adecuadamente el músculo, el ser un
examen estático y la imposibilidad de diferenciar sólidos de
líquidos, y la segunda por ser un examen estático que no
puede determinar las alteraciones musculares que aparecen
con el movimiento..
el Ultrasonido (o sonograma)
de músculo detecta hipertrofia, tendinitis, atrofia,
ruptura, hematoma, desgarros, miositis, hernias, tumores,
absceso, calcificaciones y cicatrices.
Tumores
Dentro de los tumores
benignos, uno de las más frecuentees es el lipoma, que se
localiza en la grasa subcutánea aunque también puede
aparecer en el músculo, o entre las fascias que separan los
músculos. Los hemangiomas y los linfangiomas, también
benignos, aparecen en el Ultrasonido (o sonograma) como
imágenes semiesféricas muy brillantes. Los neurofibromas
semejan quistes por lo que se definen claramente. Los
granulomas crónicos pueden simular tumores.
Dentro de los tumores
malignos, el liposarcoma es el más común en las
extremidades. Se localiza preferencialmente en el muslo y en
la pierna. Aunque el liposarcoma se visualiza muy bien, su
diferenciación con el lipoma es difícil. Sin embargo la
biopsia dirigida ultrasonográficamente aclara el
diagnóstico. El condrosarcoma y el rabdomiosarcoma,
neoplasias de baja sonodensidad, pueden simular quistes y
alcanzar gran tamaño. Otra de las neoplasias malignas que
pueden afectar al músculo es el leiomiosarcoma, originado en
las paredes vasculares. Las metástasis en las extremidades
son raras pero pueden aparecer y también son visibles por
Ultrasonido (o sonograma). El linfoma puede encontrarse
dentro de la masa muscular y es frecuente que aparezca en la
región inguinal. Los melanomas y su progreso invasivo
generan signos sonográficos propios de infiltración
muscular, que son muy claros. El Ultrasonido (o sonograma)
también permite evaluar la respuesta a la quimio y
radioterapia. Aunque la diferenciación entre benignidad y
malignidad en las neoplasias de las extremidades es muy
difícil, la facilidad de practicar punciones dirigidas
ultrasonográficamente permite un diagnóstico preciso.
Abscesos y celulitis
Los abscesos son colecciones
de material purulento que producen reacción inflamatoria
periférica, con hiperestesia, hipertermia, eritema e
induración, y usualmente deben ser drenados. La llamada
celulitis de origen infeccioso es una reacción inflamatoria
tisular difusa en respuesta a una infección. Genera también
hipertermia, hiperestesia e induración, pero no hay
colección de material purulento, por lo cual no requiere
drenaje. Aunque los hallazgos físicos rara vez permiten
diferenciar celulitis de absceso, la sonografía aclara el
diagnóstico.
Quistes poplíteos
Están formados por una
evaginación anormal de la bolsa membranosa del músculo
gastrocnemio, que puede comunicarse con la articulación,
aunque no siempre sucede así. Algunos investigadores lo
atribuyen a herniación de la cápsula articular posterior. Es
una manifestación común de la artritis reumatoide que puede
hallarse en otras enfermedades degenerativas articulares o
aparecer también como secuela posterior a traumatismos. Al
contrario de la artrografía, el Ultrasonido (o sonograma)
detecta el quiste en condiciones fisiológicas, es decir, sin
inyección de aire o líquido en la cavidad articular. Por eso
los quistes demostrados ultrasonográficamente son siempre
patológicos, verdaderos quistes de Baker y no "quistes"
iatrogénicos. Los hallazgos ultrasonográficos del quiste
poplíteo son mas específicos que los derivados del
artrograma. Por ello todo quiste reportado en la artrografía
debe ser reevaluado por Ultrasonido (o sonograma).
Una masa palpable en la fosa
poplítea y correspondiente a grasa excesiva puede
confundirse con un quiste. Su diferenciación sonográfica es
sencilla y también permite distinguir los quistes poplíteos
de los aneurismas.
Quiste poplíteo disecante
Los quistes poplíteos pueden
extenderse caudalmente dentro de los músculos de la
pantorrilla causando dolor e inflamación en forma similar a
la producida por la tromboflebitis. La diferenciación entre
estas dos entidades es indispensable, pues los
anticoagulantes son peligrosos en caso de un quiste poplíteo
disecante. La sonografía permite una fácil diferenciación.
La ultrasonografía es
superior a la artrografía porque no hay necesidad de
inyectar medio de contraste para visualizar el quiste, y
cuando no existe comunicación entre este y el quiste
disecante de la pantorrilla el Ultrasonido (o sonograma)
demarca ambos, mientras la artrografía no.
Aneurismas
La arteria poplítea es la
localización mas frecuente de los aneurismas de las arterias
periféricas. Usualmente ocurre en hombres entre los 60 y 70
años y se asocia frecuentemente a aneurismas aorto-ilíacos.
La ultrasonografía es más exacta que el examen físico y que
la arteriografía, ya que muchos aneurismas no pueden
visualizarse angiográficamente por estar ocupados por
trombos
La
precisión del diagnóstico por examen físico es solo del
50% porque los aneurismas pequeños no son palpables y muchas
masas pulsátiles no son aneurismas. La sonografía detecta
tanto las paredes del aneurisma como sus trombos internos.
El tamaño y la extensión ecoográfica del aneurisma se
correlacionan muy bien con los hallazgos quirúrgicos. La
arteriografía suele subestimar el tamaño de los aneurismas
por la no visualización del área del aneurisma con trombos,
y el examen físico suele sobreestimarlo por la grasa
presente en la fosa poplítea. La sonografía supera tales
limitaciones y además puede diferenciar aneurismas poplíteos
de otras masas.
Hematomas
Los hematomas pueden
desarrollarse después de un trauma o aparecer
espontáneamente en pacientes con discrasias sanguíneas,
hemofilia o con terapia anticoagulante. La sangre puede
acumularse dentro de uno o múltiples músculos. Los hematomas
y edemas de la pierna pueden causar el "síndrome de
compartimiento", que requiere fasciotomía para prevenir el
daño irreparable del nervio. En pacientes con tromboflebitis
y sometidos a terapia anticoagulante, el Ultrasonido (o
sonograma) es útil para determinar si una distensión
dolorosa de la pierna obedece a exacerbación de la
tromboflebitis, o a la formación de hematoma. En las
contusiones, la sangre puede infiltrarse entre las fibras
musculares o en el tejido graso subcutáneo, formando un
hematoma loculado bien definido con la subsiguiente
inflamación y dolor, cuya causa es fácilmente detectable por
Ultrasonido (o sonograma). Un pseudotumor es una
complicación rara pero grave de la hemofilia, en la cual se
desarrolla una cápsula fibrosa en la periferia del hematoma
que no permite su resolución y que con el tiempo puede
afectar al hueso.
Heridas y otros problemas
musculares
La rabdomiolisis corresponde
a desintegración muscular con mioglobinuria, que a su vez
puede ocasionar fallo renal agudo. La primera puede ser
originada por coma inducido por drogas, donde el paciente
permanece inmóvil durante horas. En la fase oligúrica el
calcio puede depositarse en el músculo lesionado, lo cual
detecta el sonograma.
Las calcificaciones
musculares también ocurren por miositis osificante, que
puede originarse por traumatismos.
Es posible detectar
cicatrices en el músculo, ruptura de tendones, contracturas,
etc, así como evaluar la respuesta al tratamiento. Son
frecuentes los exámenes del manguito del rotador, de los
gemelos, del cuadríceps, bíceps, tríceps, de la pared
abdominal, etc. Existen muchas más alteraciones detectables
por Ultrasonido (o sonograma), como destrucción articular,
tromboflebitis, hernias, linfedema, alteraciones óseas, etc.
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