Foliculograma en
Color
Es el examen ideal para
determinar si existe o no ovulación en la mujer que no puede
tener hijos. Evita la laparoscopia.
Los
inconvenientes de la laparoscopia, técnica invasiva
que requiere anestesia general e insuflación intraperitoneal
de CO2, asociados al consiguiente dolor postoperatorio y a la
sobredistensión abdominal, junto con la imposibilidad de
valorar las estructuras intrafoliculares, específicamente el
cúmulo oophorus, características volumétricas y el aspecto
del líquido intrafolicular, así como del el endometrio,
hicieron indispensable el empleo del Ultrasonido (o sonograma).
el Ultrasonido (o sonograma) pélvico
transvaginal ya es requisito para la exploración de
las pacientes estériles y es negligente el pasarlo por alto. El
espermograma también es esencial en el hombre
el Ultrasonido (o sonograma)
pélvico
en color demuestra los efectos morfológicos
de las entidades que suelen obstruir las trompas, como son los
procesos pélvicos inflamatorios, la endometriosis, la
fibrosis parametrial, etc, así como otras alteraciones que
obstruyen o impiden la fertilidad en forma significativa.
Ejemplos de tales alteraciones son los ovarios poliquísticos
y microquísticos, la hipoplasia uterina, la miomatosis, la
adenomiosis, los quistes de Naboth, especialmente los
localizados en la parte alta del cérvix y que no pueden
observarse durante el examen genital ni durante la
colposcopia; la hiperplasia endometrial, los pólipos de la
cavidad uterina, etc.
Con los ecógrafos actuales, cuya resolución es muy alta,
podemos observar los folículos, su número, tamaño, la
presencia o ausencia del cúmulo oophorus, la interfase
endometrial y sus características, etc.
Se han utilizado distintas sondas: Transrectales, transuretrales, transvaginales y
transabdominales, obteniendo
los mejores resultados con las dos últimas, siendo la más
aceptada y práctica la transabdominal o convencional, que con
imagen similar a la transvaginal, tiene las ventajas de no ser
invasiva y de detectar los ovarios de situación alta. La
exploración transvaginal permite mejor imagen, pero para la
exploración computarizada esto ya no es tan importante.
Así nació el llamado monitoreo o seguimiento ovular, en
el que se medían los folículos para que el especialista
determinara el diagnóstico.
La informática médica asociada al Ultrasonido (o sonograma) (C.A.D. -
computer aided diagnosis o diagnóstico asistido por
computador) mejoran los resultados hasta niveles insospechados
de precisión.
Ello dio lugar a la FOLICULOGRAFIA COMPUTARIZADA o
FOLICULOGRAMA, cuyos resultados aportan precisión
inalcanzable con los estudios convencionales, gracias a la
facilidad de los computadores de ejecutar en forma muy rápida
múltiples cálculos matemáticos, permitiendo incluso obviar
el uso de sondas transvaginales y con mejores resultados.
El Foliculograma se efectúa preferiblemente con un rastreo
pélvico previo asistido por computador para valorar el
útero, el endometrio, los ovarios y los parametrios, con el
objeto de detectar causas de infertilidad que no dependen de
la ausencia de ovulación o de que ésta ocurra muy
esporádicamente.
Estos es de extrema importancia, pues existen muchas causas
de infertilidad y la anovulación es solo una de ellas. No
lograríamos mucho monitoreando la ovulación en presencia de
una endometriosis severa , o adenomiosis, o de una fibromatosis con volumen
uterino igual al 325% por ejemplo. El Ultrasonido (o sonograma) pélvico nos
permite detectar el mayor espectro de patología en los
genitales femeninos y permite decidir cuando es necesario y
cuando no, efectuar el foliculograma. Por ejemplo, una
paciente con múltiples quistes de Naboth y con un proceso
pélvico inflamatorio puede o no ovular normalmente, pero los
óvulos no serán fecundados con la misma facilidad que si no
tuviese tales afecciones.
La ovulación debería producirse hacia la mitad del
período, es decir el día 14 en un ciclo de 28 días.
Infortunadamente esto no sucede siempre y la mujer puede
ovular antes o después de ésta fecha teórica. El primer
Foliculograma debería efectuarse entre los dos y cinco días
previos a la fecha teórica de ovulación y repetirse en el
lapso de tiempo indicado por el resultado inicial del
foliculograma, para lo cual el software elabora además una
gráfica que sirve de guía para comprender el proceso
fisiológico individual de cada paciente.
Generalmente con uno a tres foliculogramas en secuencia es
suficiente para conocer el estado de ovulación de la paciente
estéril. La foliculografía corriente no computarizada,
incluso la transvaginal, requiere generalmente de cuatro a
cinco exploraciones para producir resultados que no alcanzan
la precisión del foliculograma, inclusive practicando este
último transabdominalmente.
Si en las pacientes estériles combinamos el uso del Ultrasonido (o sonograma)
pélvico en color, seguido por el foliculograma
computarizado cuando sospechamos ausencia de ovulación,
obtendremos un diagnóstico
correcto y podremos evitar la necesidad de practicar
laparoscopia, con sus riesgos y costos, aumentando además
porcentaje de efectividad y la rapidez del tratamiento.
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